Esta es la tercera llamada: ¡Viva el Teatro Juárez!

Mientras el telón se abre y la función inicia oficialmente, no puedo evitar sonreír en la oscuridad. Sé que estoy viviendo no solo un espectáculo artístico, sino también la continuación de una tradición que ha perdurado, conectando el presente con el pasado y proyectando el futuro. El Teatro Juárez vive, respira y late.