La historia de Baja California, a menudo vista como un lugar distante y aislado de los grandes eventos nacionales, no estuvo ajena a los movimientos que marcaron el destino de México. Un claro ejemplo de ello es el 6 de septiembre de 1855, fecha en la que se reconoció en la península el Plan de Ayutla. Este movimiento, encabezado por el general Juan Álvarez, buscaba poner fin a la dictadura de Antonio López de Santa Ana, un régimen que se había vuelto insostenible y opresivo para la mayoría de los mexicanos. El reconocimiento del Plan de Ayutla en Baja California no fue un simple acto burocrático; fue un reflejo del sentir de la población local, que compartía el anhelo de libertad y justicia que se extendía por el resto del país. Aunque la península se encontraba geográficamente alejada del centro de los conflictos, la noticia de la revolución y la caída de Santa Ana resonaron fuertemente. Este evento es un recordatorio de que los habitantes de Baja California no solo eran testigos de la historia de México, sino que también eran participantes activos en su construcción.

Sebastián Vizcaíno: salí del dicho puerto al que llamamos La Paz.
El 3 de octubre de 1596, el explorador español Sebastián Vizcaíno impuso el nombre definitivo a la actual capital de
