La historia de Baja California, aunque a menudo pacífica, no estuvo exenta de amenazas externas. Uno de los episodios más singulares y peligrosos fue la incursión del filibustero norteamericano William Walker. En 1853, Walker, un aventurero con delirios de grandeza, se autoproclamó presidente de una supuesta república de Sonora y Baja California. Con un pequeño ejército de seguidores, invadió la península con la intención de anexarla a Estados Unidos. Sin embargo, su aventura fue efímera y fracasó debido a la resistencia de la población local y la falta de apoyo de Washington. Fue expulsado de la península y, lejos de aprender la lección, continuó con sus planes expansionistas. Invadió Nicaragua y más tarde intentó hacer lo mismo en Honduras. El 12 de septiembre de 1860, su carrera de filibustero llegó a un abrupto final. Fue capturado y ejecutado en Nicaragua, un país que se defendió de su invasión. El episodio de William Walker es un recordatorio de la vulnerabilidad de la región ante las ambiciones extranjeras.

Sebastián Vizcaíno: salí del dicho puerto al que llamamos La Paz.
El 3 de octubre de 1596, el explorador español Sebastián Vizcaíno impuso el nombre definitivo a la actual capital de
